ESTADO DE LA CUESTIÓN
Un experimento parecido que se ha realizado es el siguiente:
“Effect of "energy drink" consumption on hemodynamic and electrocardiographic parameters in healthy young adults”. El estudio fue realizado por Leah Steinke, David E Lanfear, Vishnuprabha Dhanapal y James S Kalus, en 2009. El objetivo del trabajo era determinar los efectos cardíacos de una bebida energética comercialmente disponible en voluntarios sanos.
Para ello se cogió a quince adultos sanos. Los sujetos se abstuvieron de tomar cafeína durante 48 horas antes y durante el estudio. En la mañana del día 1 del estudio, mientras los sujetos estaban en ayunas, se midieron la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los parámetros electrocardiográficos de referencia. Luego, los participantes consumieron 500 ml (2 latas) de una bebida energética y las mediciones se repitieron 30 minutos, 1 hora, 2 horas, 3 horas y 4 horas después. Luego, los participantes bebieron 500 ml de bebida energética diariamente durante los siguientes 5 días. El protocolo del día 1 se repitió el día 7.
Como resultado obtuvieron lo siguiente: En los días 1 y 7, la presión arterial sistólica media máxima, la frecuencia cardíaca y el intervalo de los parámetros electrocardiográficos ocurrieron a las 4 horas. La presión arterial diastólica máxima se produjo a las 2 horas los días 1 y 7. Dentro de las 4 horas posteriores al consumo de bebidas energéticas, los días 1 y 7, respectivamente, la presión arterial sistólica aumentó un 7,9 % (p = 0,006) y un 9,6 % (p < 0,001), la frecuencia cardíaca aumentó un 7,8 % (p = 0,009) y un 11,0 % (p < 0,001), y el intervalo de los parámetros electrocardiográficos aumentó un 2,4 % (p = 0,368) y un 5,0 % (p = 0,052). La presión arterial diastólica aumentó un 7,0 % (p = 0,046) y un 7,8 % (p = 0,063) dentro de las 2 horas posteriores al consumo de bebidas energéticas en los días 1 y 7, respectivamente.
La conclusión de este estudio fue que aunque no se observaron cambios significativos en los parámetros electrocardiográficos, la frecuencia cardíaca aumentó 5-7 latidos/min y la presión arterial sistólica aumentó 10 mm Hg después del consumo de bebidas energéticas.


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